04. Por el Canal de Kiel hacia Polonia

23 Julio 1966

Siguiendo en Mar del Norte por las rutas marcadas con boyas (yo pensaba que era por las minas) fuimos hacia Bursbutten donde empieza el Canal que termina en Kiel. Allí hay una primera esclusa donde nos dejó el Práctico de mar y entró el Práctico de Canal. Este traía su propio timonel, que gobernaba por el Canal. Es estrecho y los barcos de vuelta pasan muy cerca. Pero es bonito, con hierba hasta el borde del agua, y vacas pastado a pocos metros. Paramos en una estación de servicio para repostar fuel oíl. Me dijeron que allí es más barato porque el Canal está considerado como aguas internacionales, no se pagan impuestos, ni para Alemania ni para Dinamarca.

Después de un par de Prácticos y la esclusa de Kiel, fondeamos a la espera de técnicos que vinieran a reparar el giróscopo y el radar.

A la mañana siguiente, con solo el radar reparado, anclas arriba y claras, empezamos otro camino de boyas hacia Polonia.

Ya en aguas Polacas, con algo de niebla, una lancha de claro aspecto militar nos acompañaba y no nos dejó hasta haber fondeado en Gdynia. Estaba en este puerto atracada la flota polaca. La lancha que nos seguía hacia señales de querer parlamentar, pero no nos pusimos de acuerdo con la frecuencia de radio, hasta que el Radio-Telegrafista, alias Chispas, dedujo que era culpa nuestra porque la radio no funcionaba bien.

Estuvimos todo el día fondeados esperando muelle. En la madrugada del lunes entramos en el puerto.

Al atracar, nos pusieron en un amarre especial para descargar la potasa. No nos ayudó ningún remolcador, así que tuvimos que fondear dando cuatro grilletes de cadena del ancla de babor.

Aunque era lunes, no empezaba la descarga hasta el martes, y como eran las 7 de la mañana y no pasarían los de aduanas y policía hasta la mañana siguiente los oficiales me pidieron que me quedara de oficial de guardia. Eso si vino el consignatario para traer dinero, los złotes del país, a unas 40 pesetas el zlote. Nos dijo que los dólares en el mercado negro se pagaban cinco veces más, pero cambiar así estaba prohibido. Nos recomendó enrollar los dólares y meterlos dentro de cigarrillos vacíos. Le compramos unos pocos zlotes para disimular y porque controlaban que a la salida de Polonia fuéramos sin dinero local. Además le pedimos que avisara a un técnico en radios porque la nuestra no funcionaba bien.

No entendía la razón del porqué mis compañeros oficiales estaban muy nerviosos, deseando bajar a tierra inmediatamente.

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