10. Rumbo a Colombo

22 de Septiembre 1966

Este viaje por el Índico se hizo con buen tiempo, pero la gente empezó a ponerse enferma. Fiebres no muy altas y cansancio. El Tercer Oficial, que es el que hace las funciones de médico, no encontraba la causa. Y se pasaba el día leyendo libros de medicina y consultando  los síntomas por radio. Fueron doce personas enfermas, entre las que estaba el Segundo Oficial. Tuvimos que forzar las guardias a cuatro horas de trabajo y cuatro de descanso en vez de ocho. Porque del Capitán, nada. Tomábamos mucho café y Coca-Cola para mantenernos despiertos, pero al final los que no estaban enfermos estábamos muy cansados.

Cuando llevábamos una semana navegando hacia Colombo, recibimos un telegrama sin firmar.  ”Proceda East Paquistán”. No necesitábamos modificar el rumbo. Al día siguiente se recibe el siguiente mensaje del agente de Chittagong:” Your message twenty-third not received stop proceed Chalna if required will call Chittagong after completion loading Chalna stop confirm your firm ETA Pussur River Pilot and draft port director Ispship Port Health Klullna and US Ispship “

Pedimos confirmación al Armador y recibimos;

“Rogamos proceda Colombo, no ejecutar ordenes agente Vavaship de cargar 600 toneladas de aceite de coco en Chalna destino Chittagong Confirme Marasia.” Y de Colombo radio se recibe “Urgent please proceed Colombo. Marasia” Por lo que con este lío seguimos a Colombo. Yo creo que fue por la cantidad de personal enfermo. Yo en realidad pensaba en Dorotta que había dejado tan bien la radio, me maravillaba que gracias a la onda corta pudiéramos comunicar con España.

Durante la 9ª singladura llegamos a Colombo, y fondeamos con el ancla de babor, en espera del Práctico que vino media hora más tarde, porque pedimos un médico.

Don Juan me mandó a la embajada para que consultara el problema de los enfermos, porque del consignatario no se fiaba. No había embajada, era un consulado, y el cónsul un hindú, pero que hablaba perfectamente español. Me trató estupendamente y me dio instrucciones claras de lo que debíamos hacer.

Volví al barco y se lo expliqué detalladamente a Don Juan.

-Se trata de conseguir que el mejor hospital de la isla admita a nuestros enfermos. Para eso habrá que sobornar al Director del hospital. Porque la pega es que se trata de un hospital de maternidad creado por los ingleses. Me ha dicho el cónsul que tres mil dólares harán milagros.-

-Inténtalo Rafael. Yo no me puedo mover del barco ahora. Voy a pedir el dinero al consignatario que va a venir ahora.-

Me fui a duchar y me puse mi mejor uniforme, con la medalla que me otorgaron en la Armada Española.

Con el dinero en una cartera tomé un taxi para ir al Hospital de Maternidad. El cónsul debía haber llamado porque ya me esperaban. Me llevaron al despacho del Director donde estaba también la Jefa de Enfermeras.

Sentados los tres alrededor de una mesa empezamos la conversación:

-¿Que desea? – Dijo el Director una gran sonrisa. Yo pensaba que el cónsul ya le había puesto en antecedentes.

– Soy Oficial de un barco español que acaba de llegar a Colombo y tenemos doce tripulantes enfermos, necesitan hospitalización.-

– Cuanto lo siento, pero esto es un hospital de maternidad y no podemos mezclar hombres con mujeres.-

El cónsul me había advertido muy insistentemente que a los hindúes les gusta regatear ante todo. Hacer negocios sin discutir les aburre. Metí la mano en la cartera y saque dos de los tres mil dólares y los puse en la mesa.

-Bueno es complicado- El honor del Hospital puede quedar en entredicho. Los musulmanes en especial se quejarán a la Junta Directiva y no querrán traer a sus mujeres.- Dijo mientras no quitaba ojo del dinero.

Puse en la mesa los mil dólares que me quedaban y el Director se levanto para decir

-No se hable más!- dirigiéndose a la Jefa de Enfermeras le dijo: – Cierre el ala Sur y traslade a las madres a otros pabellones.- Mirándome a mi me dijo: -El ala Sur tiene treinta camas donde alojaremos a sus hombres, y cerraremos el paso a toda persona ajena a Vds. Traiga a sus enfermos mañana pronto por la mañana. Su contacto será la señorita Premawatee aquí presente. Dijo señalando a la Jefa de Enfermeras. El dinero desapareció por arte de encantamiento.

Premawatee me acompaño para enseñarme el ala Sur y me dijo

-Tendrá que venir cada día una vez, por lo menos, para traducir a los hombres las instrucciones de médicos y enfermeras. Por lo demás ha hecho una buena elección.-

-Y cara, aunque lo pagará todo el seguro-

Sin la presión de la negociación me fijé en Premawatee. Era muy guapa y con un tipo excelente. Tenía además la voz muy agradable. Sus ojos de un negro profundo atravesaban. Su inglés era mil veces mejor que el mío. Había estudiado enfermería pero su suerte fue tener una beca para estudiar en Inglaterra, con lo que también perfeccionó el inglés. Yo la encontraba muy simpática.

Al regresar al barco le explique todo al Primer Oficial que se quedó muy satisfecho.

-Has hecho un buen trabajo, Rafael. Ahora ya sabes cuál es tu trabajo en exclusiva aquí en Colombo. He hablado con Marasia y me han pedido que encuentre cargas aquí, después del fracaso del coco. El objetivo principal de este viaje es ir a por yute a una de las bocas del Ganges, pero se ha retrasado el monzón y tenemos tiempo de sobra. Así que podemos esperar aquí algún tiempo y aprovecharlo arreglando la salud de la tripulación. Tu irás cada día al hospital para traducir lo que dicen los médicos y me informas de todo.-

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