5. Navegación agresiva.

El segundo verano salimos en prácticas de navegación de la Carraca, el Arsenal de la bahía de Cadiz. Íbamos en el Minador Marte, un barco de la serie Júpiter que tenía como hermano el Neptuno, que nos acompañaba. Fueron los primeros barcos que se construyeron después de la Guerra Civil. El barco desplazaba unas 3000 toneladas y tenía un enorme sollado que parecía una estación de trenes, por sus vías. Allí, sin más que una mina de muestra, dormíamos los de Milicias colgados del techo en coys. El Marte se hizo famoso porque fue a la Argentina a buscar el féretro de Manuel de Falla.

El primer incidente fue que durante la primera mañana, al pasar revista, porque había desaparecido un compañero de Milicias. Lo buscamos por todo el barco, preocupadísimos. Una hora más tarde lo encontramos muy mareado pero oculto entre los coys almacenados.

También nos presentaron al “Capitán de Jardines” que era uno de los marineros con más prestigio del buque.

Los Jardines eran los inodoros, pero oliendo fatal. Estaban en la misma proa, bajo cubierta, con diez agujeros, cinco a babor y otros cinco a estribor, que tenían, como toda protección y privacidad unas agarraderas para los brazos. Nos poníamos en cuclillas encima de los agujeros y la evacuación se se realizaba a la vista de todo el mundo, que charlaba animadamente entre esfuerzo y esfuerzo. Pero lo más asqueroso era que el suelo tenía un palmo de agua. Agua no muy limpia. Sobre todo debido a las cabezadas y pantocazos.

El procedimiento para hacer “lo necesario” era:

  1. Desnudarse completamente de cintura para abajo y descalzarse.
  2. Pagar al Capitán de Jardines cinco pesetas, para que subidos a su espalda nos llevara sin tenernos que mojar hasta un agujero.
  3. Hacer animadamente “aquello”.
  4. Llamar al Capitán de Jardines para que nos recoja y volver. Las cinco pesetas servían también para la vuelta a zona limpia y seca.
  5. Vestirse de nuevo y sentirse confortablemente aliviado.

El puesto de Capitán de Jardines estaba muy buscado. Era grande el negocio.
marte3

Minador Marte F01

Fuera de la bahía de Cadiz pusimos rumbo al Estrecho de Gibratar, de camino s Melilla. Me hacía ilusión porque vería a un primo mío que hacía el servicio militar en un cuartel de la Legión de Melilla.

Los que veníamos de Marina Mercante nos pusieron en el puente a vigilar. Entoces conocí al Comandante, un Capitán de Fragata sin mucha experiencia de mar, por lo menos eso decían. Pero también decían que era inteligentísimo y el hombre que mas sabía sobre radares en la Armada .

Estábamos vigilando, el silencio de la noche, cuando me pegaron una colleja acompañada de una risa estridente. Se me cayó la gorra al agua. Mientras tanto un voz, tras de mi, decía:

-Que te dén una gorra nueva.- Seguida de otra carcajada estridente.

Después de este susto mayúsculo deduje que nuestro Comandante no estaba bien de la cabeza, y que andaría con mucho cuidado con este hombre.

Al pasar frente a Gibraltar,nos hicieron señales con una potente lampara Aldis, de aquellas que tienen persianas, nos preguntó en morse:

-¿Que barco es?- E inmediatamente el Comandante dijo:

-Al que conteste le tiro al agua. Somos un buque de guerra español y no damos nuestra posición a nadie.-

Sin más novedad llegamos a Melilla, atracamos y en cuanto pude me fuí a ver a mi primo, el de la Legión.

Me invitaron  a visitar el cuartel y a comer. En la visita me llamó la atención un bonito chalet que estaba dentro del recinto. Le dije a mi primo:

-Esa debe se la casa del Comandante-

-No, es el prostíbulo de la Legión. Hay chicas muy guapas y no son caras.

Comimos mejor que en la Marina, con el Capellán Castrense. Al que pregunté:

-Esto que pasa en la casita de ahí al lado no es muy cristiano.-

-Cierto, no lo es. Pero es mejor que lo que pasaba antes. No te imaginas las enfermedades que traian de la calle. Estas chicas están controladas médicamente por nosotros.

Cuando se marchó el cura, me dijo mi primo:

-Como invitado también tienes derecho. Si quieres, solo tienes que hacer cola.-

Decliné tan amable invitación.

Estábamos amarrados de estribor y con la boca del puerto a popa. Largamos amarras  y atrás toda salimos del puerto. Pero claro, con los cañones mirando a Melilla. Se considera una falta de cortesía salir de una ciudad de esta forma. Pero lo más curioso es que seguimos atrás toda y seguimos así hasta el día siguiente que pasamos frente a Gibraltar. Nos preguntaron varias veces si teníamos alguna avería, pero el Comandante no se dignó contestar. Solo reía. Pasamos todo el estrecho de Gibraltar atrás . Éramos todo un espectáculo con el Neptuno avante y el Marte atrás. Solo después de pasar el Estrecho dimos la vuelta.

Por la popa el Minador Neptuno

Fuimos a la desembocadura del Guadiana y subimos por el rio remolcados, por dos grandes remolcadores, uno a proa y otro a popa, aunque sin Práctico. Fondeamos cerca de Huelva.

2 respuestas a 5. Navegación agresiva.

  1. José Luis dijo:

    Pues yo navegué en el Neptuno. Tengo fotos parecidas a éstas pero tomadas desde el Neptuno

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