1. Mi primera ocupación.

Escudo de la Milicia Naval Universitaria

Había llegado a las Milicias Universitarias el día anterior, después de una viaje gratis de veiticuatro horas en tren de Barcelona a San Fernando, cerca de Cádiz. Me supo de maravilla el café con leche que como desayuno al amanecer, nos dieron en Alcázar de San Juan. Ya estábamos rotos, en aquellos vagones con los asientos de madera.
Yo venía como Marino Mercante, pero había estudiantes de todas las carreras universitarias. Éramos la primera promoción de solo dos años, mejor dicho, dos veranos, tres meses cada uno. El primero de marinero, el segundo de Cabo Primera y después se hacían unas prácticas como Oficial de Fragata que duraban seis meses.
Los de segundo año, los Cabos Primera, con aire experimentado nos aconsejaban lo que no teníamos que hacer. Nunca llegar tarde, nunca ir sucio y sobre todo nunca ofrecerse de voluntario para nada. Yo escuchaba todo muy interesado, porque por primera vez en mi vida, iba a entrar en un mundo con reglas diferentes a las que conocía de siempre.

El primer verano de la Milicia se realizaba en la Escuela de Suboficiales de San Fernando. Al llegar se dedicaron a entregarnos la ropa, armas, aprender a hacer la cama y sobre todo a saludar militarmente. Además el Sargento que nos enseñaba, una buena persona,  nos dijo muy serio:

-Deberán ducharse obligatoriamente una vez por semana. Lo controlaremos-

-¿Excepcionalmente no nos podríamos duchar cada día?- Dijo uno

-No nos sobra el agua. – Respondió el Sargento

-Además, -añadió- pasarán frecuentemente, antes de salir a la calle, por la “revista de higiene”.- Sería, pensamos inocentemente, que nos olerían una vez a la semana para ver si estábamos bién duchados.

El segundo día, más operativo nos hicieron vestir con todo el equipo de gimnasia,   pantalón corto y camiseta, pero con botas, mosquetón y casco. Un poco ridículos. A continuación marcha y carreras acompañados de canciones que ayudaban a mantener el paso. Nos tocó vadear un canal bastante sucio, en el que apenas tocábamos pié, en la parte mas honda. El mosquetón en alto para que no se mojara. Cuando acabamos de pasar casi todos, vimos que un grupito de seis no se metían en el agua.

-¿Que pasa nenas, es que teneis frío.? Dijo el Sargento.

– Es que no sabemos nadar – Contestaron.

No les dijo nada y para envidia de todos los demás les mandó atravesar por un puente que no estaba lejos.

Cuando regresamos a la Escuela, formamos sudorosos y el Sargento muy serio dijo:

– Estas maniobras han salido muy mal. En especial porque un grupo de Universitários y Marinos no saben nadar. Es impresentable en la Armada. Lo tenemos que remediar. A ver, si hay alguien que sepa dar clases de natación que dé un paso al frente.-

Un impulso irresistible me hizo dar ese paso. E inmediatamente me arrepentí recordándo lo que decían los veteranos. Nunca ofrecerse de voluntario para nada.

-Venga a verme antes de comer. Rompan filas.-

Fuimos a las duchas, tras pedir que nos las abrieran. Todo el mundo me miraba como a un apestado. ¡Me había ofrecido voluntario! Era una violación de esa norma.

Duchado, vestido y arreglado me presenté al Sargento:

-Se presenta el Profesor de natación, mi Sargento. -Le dije en tercera persona como si no fuera conmigo.

-¿Cual es tu curriculum? Preguntó.

– Fui profesor de natación en el Club Natación Barcelona.- No le dije que los alumnos tenían menos de tres años.- Además he sido seleccionado para las Olimpiadas de Tokio en cien metros libres.- Tampoco le dije que mi padre me prohibió ir a las Olimpiadas.

-Muy bién. Por la mañana, despues del desayuno, se viste de baño y se va a la piscina para dar clase a esos inútiles, luego se reincorpora al servicio.-

-Mi Sargento- Dije procupado- Las clases de uno en uno,¿verdad?. No son niños.-

-Naturalmente, establece un horario y que se vayan presentando a lo largo de la mañana-

-A sus órdenes mi Sargento- Saludé militarmente y me fuí al comedor.

A la mañana siguente bajé al desayuno vestido para baño con una toalla. Era la envidia de todo el mundo, de mal humor, que iban otra vez de marcha, para quitarse las agujetas del día anterior.

Después de desayunar me fui a la piscina a esperar a los alumnos. Establecimos los horarios, que llenaban toda la mañana.

Al cabo de unos días no cabía en mi de la suerte que tenía. Tomaba el sol toda la mañana, mientras mis compañeros sudaban, corrían y se llenaban de polvo. Nadie tenía las botas tan limpias como las mías.

Pero había un peligro, a los diez días, habían aprendido a nadar y el chollo se podría terminar. Ideamos una estratagema.

-Pasareis por inútiles. Cuando venga el Sargento para ver los progresos, haced el ridículo chapoteando mucho. En el ejercicio de tirarse de cabeza debéis caer de panza y tu haz el número.- Dije a uno de ellos.

Pedí al Sargento que pasara al día siguiente por la Escuela de Natación y preparamos la exhibición para que todo saliera de acuerdo con nuestro plan. Hacer durar las clases.

Llegó el día siguiente y le dije al Sargento:

-Les he enseñado también a tirarse de cabeza. –  Fue convenientemente penoso. Con las panzadas que se daban salían del agua con la tripa roja. Lo hacían en la parte de la piscina que no cubría. Aún así, a uno de ellos le tuve que “salvar”. Llegó el momento estrella de la exhibición, cuando al del número se le dislocó el brazo del hombro.

-Que lo lleven a la enfermería- Dijo el Sargento preocupado.

-Espere que yo lo arreglo.- Dije con arrojo.

Colocando un pié bajo el sobaco del tipo, estiré del brazo hasta conseguir un sonoro reemplazamiento.

El Sargento se quedó pálido, como yo, la primera vez que le pasó bajo mi responsabilidad. Conclui:

-Como puede ver mi Sargento, el trabajo no es sencillo, aunque van progresando.-

Durante casi dos meses continuó el duro trabajo en las Milicias. Estaba muy moreno, de forma que parecía venir de unas maravillosas vacaciones. Estar en la Armada era maravilloso.

Una semana antes de la Jura de Bandera, nos incorporaron a los ejercicios militares,  para que no hiciéramos el ridículo.

6 respuestas a 1. Mi primera ocupación.

  1. admin dijo:

    (comentario copiado del antiguo blog)
    Número 13 de la 14 Unidad – Año 57/58 dice:
    25 agosto en 15:22
    A servidor el Campamento de Milicias Universitarias de MONTEJAQUE en RONDA (MA), sólo me trae maravillosos recuerdos de aquellos inolvidables meses veraniegos que tuve el honor y la gran suerte de compartir con ciento veintitantos compañeros más durante los años 1.957-58 y todos a las órdenes del magnifico y gran CAPITAN VALDESOGO,que nos enseñó todo BUENO,SERIO Y HONRADO que todo buen profesor debe transmitir a sus alumnos y que ÉL hizo con nosotros en su 14 UNIDAD.

  2. José Luis dijo:

    Interesante descripción. Yo fui de la última promoción de cuatro años (tres más prácticas) No recuerdo que en San Fernando tuviésemos limitaciones de agua.
    JL

  3. rafael rivero rodriguez dijo:

    me gustaria que me dijera en que años estuviste en el minador marte pues yo estuve
    en el neptuno de junio del año 1963 a marzo de 1965 y recuerdo de haber hecho dos viajes con los guarda marina y recuerdo que en agosto del 1964 estubimos en huelva
    me gustaria saber si eran los mimo años gracia por publicar las fotografia pues me ha hecho recordar grandes amigo y buenos ratos
    recibe un saludo rafael rivero

  4. sietesables dijo:

    Hice las MNU en San Fernando, sobre el 64 y 65 y coincidí con el Comandante D. Carlos Martinez valverde en la Escuela de Suboficiales y con el Capitan de Fragata que estaba ligeramente ido del Minador Marte, en el segundo verano de la MNU como cabo primero de maquinas.

    Las practicas las hice en el Mando Anfibio en el invierno-primavera del 69 y participé en la operación de “retrocesion de Ifni a Marruecos”.

    Como estudie con el plan 57 (Ingeniero Industrial) y eran sieta años, cuando hice las practicas tenia mas edad que el TN comandante de la LSM, el segundo AN, y el Fefe de Maquinas T de Maquinas. Fueron dos meses embarcados en una LSM en la Base de Puntales y me acuerdo de todos los compañerso de camareta. Saliamos a la Mar practicamente todos los dias a hacer ejercicios con el Tercio de Infanteria de marina Eran buenos tiempos, ganabamos más dinero que en nuestro primer trabajo profesional.

    Como veo las anecdotas de transmiten de promoción a promocion y en cuanto a incidentes recuerdo el largo de popa que se enredó en las helices a la salida de Huelva y el final de viaje de estas mismas practicas a la llegada a la Carraca, con marea subiendo, viento y tortazo al atracar. Recuerdo perfectamente como cuando el barco no se paraba y nos llevaba directos a empotrarnos en una gabarra (que se quedo como un platano chafado) y que salvo al buque al que debia abarloarnos la voz del comandante desde el Puente , pues estaban conectados los altavoces: ¡Proa, firme el largo. Atras toda, fondo, hacer firme (el ancla), Una, dos tres , que nos damos. Y nos dimos. Yo estaba de babor y estribor de guardia en la proa y disfrute o no, de la tensión de la amarra, hasta que el suboficial nos dijo; Fuera todos, que se rompe..

    Podria enrollarme mucho sobre aquella epoca, pero solo me ha hecho gracia encontrar este blog

    Sietesables

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